Los bahá’ís de Cuba somos parte de la comunidad mundial bahá’í; compartimos el objetivo común de servir a la humanidad y perfeccionar nuestra vida interior de acuerdo con las enseñanzas de Bahá’u’lláh. Estamos comprometidos con la visión de una sociedad unida, armónica, basada en valores elevados y en la riqueza de la diversidad, por lo que nos esforzamos por aprender junto con otros acerca de cómo promover el bienestar espiritual y material de nuestra nación.

Los inicios de la Fe bahá’í en Cuba

La visión bahá’í de trabajar por un mundo unido fue transmitida en una serie de catorce cartas escritas entre 1916 y 1917, en las que se hizo un llamado para difundir este mensaje por todo el mundo. Fue recién en abril de 1919, cuando ya había concluido la primera guerra mundial, que se pudo dar lectura a estas cartas en Norteamérica. En una de estas cartas se emplazó a los bahá’ís a llevar el mensaje de Bahá’u’lláh a las Antillas así como a Centro y Sudamérica.

Una de las primeras en responder a este llamado fue una mujer, quien en julio de 1919 inició un impresionante viaje destinado a visitar varias repúblicas de Latinoamérica. Martha Root, periodista de profesión, a sus 37 años emprendió un épico viaje de cuatro meses por varios países, que culminó con una visita a Cuba en noviembre de ese año. Esta fue la primera vez que las enseñanzas de Bahá’u’lláh llegaron a tierra cubana.

Más adelante en 1939, una pareja bahá’í de origen ítalo-americano, Phillip y Laylí Marangella, se establecieron en la Habana con el propósito de compartir las enseñanzas bahá’ís. Allí conocieron a Perfecto Pérez Toledo, periodista, natural de la ciudad de Trinidad provincia Sancti Spíritus, quien atraído por este mensaje aceptó sus enseñanzas llegando a ser el primer bahá’í cubano. Muy pronto su hermano Carmelo y varios miembros de su familia aceptaron las enseñanzas de Bahá’u’lláh.

En lo que llegó a ser la primera sede de la comunidad bahá’í en Cuba, ubicada en la Calle Cuba No. 64, de manera regular se compartían charlas y conferencias que permitieron difundir más ampliamente las enseñanzas bahá’ís en la Habana. Gradualmente la Fe bahá’í se fue estableciendo en otras provincias y este crecimiento permitió que en abril de 1961 se eligiera por primera vez en Cuba la máxima institución bahá’í a nivel nacional. Este importante evento realizado en el Hotel Vedado en la Habana contó con la presencia del Sr. Enoch Olinga, distinguido bahá’í africano, originario de Uganda.

Hoy en día existen comunidades bahá’ís en las provincias de Habana, Camagüey, Cienfuegos, Matanzas, Sancti Spiritus, Santa Clara y Pinar del Río.